Raíces en el cielo. Saturno y los planetas transpersonales

Alejandro Christian Luna y Vanesa Maiorana
Publicado en Revista Uno Mismo. Diciembre 2015

Los tres planetas transpersonales (Urano, Neptuno y Plutón) representan funciones psíquicas que no pertenecen a una conciencia individual o egoica. Son energías potentes que operan en planos sutiles y que están más allá de lo que consideramos como propio. Éstos se encuentran más allá de los límites de Saturno y tienen su correspondencia en la psiquis. Sus funciones son difíciles de asimilar, experimentarlas es perturbador. Hasta que hayamos desarrollado una identidad sólida o estable, la vivencia de estas energías es posible sólo a través de situaciones y escenas que sobrepasan nuestra comprensión o capacidad de tolerancia, y por ello tendemos a negarlas, reprimirlas y proyectarlas. Al madurar la estructura corporal y psíquica, podemos elaborar estas energías, dejamos de verlas como externas y amenazantes, y podemos empezar a reconocer cómo nos atraviesan.  Según cuán madura y sólida es nuestra estructura (Saturno), tanto física como psíquica, más posibilidades tendremos de aceptar lo que nos proponen estas funciones transpersonales, transformándonos en canales de cualidades que están más allá de las capacidades humanas.

Urano

La función de Urano es romper con límites, modelos y estructuras, dando libertad a un sistema.

Urano tiene que ver con la creatividad y la libertad. Dejar lugar a cosas nuevas genera miedo porque tendemos a quedarnos con lo conocido, a retener lo que nos da seguridad. Sentimos esta inercia que nos lleva a no querer cambiar, a no dejar entrar lo nuevo en nuestra vida que al mismo tiempo genera adrenalina porque nos atrae. La libertad no es fácil de tolerar. Vivimos creando dependencias a lugares, actividades, trabajos, cosas.  Aún cuando éstos ya no nos interesan ni incentivan ni atraen, los retenemos por la dificultad de soltarlos. Con los vínculos la cosa se pone más complicada aún. Al ser mamíferos, todos necesitamos de otro para sobrevivir en el principio de la vida que nos de alimento, calor, cuidado y amor. Por lo tanto, el vínculo primario implica una dependencia vital. La libertad de Urano entonces es imposible de experimentar en el principio de la vida. Cuando crecemos y construimos una estructura más sólida, haciéndonos responsables de nosotros mismos, buscamos la libertad. La libertad de Urano necesita a Saturno con su función estructurante. Para ser libres, necesitamos darnos cuenta de las dependencias que creamos, aceptando que no somos realmente libres, y observando los condicionamientos que tomamos del afuera, algunos heredados (modelos sociales y familiares), otros que tomamos de aquellos con los que interactuamos, de las comunidades a las que pertenecemos, de los maestros que encontramos en la vida, etc. Entendemos condicionamiento como algo que opera inconscientemente por encima del deseo y necesidades propias, que condiciona el accionar. Hacerse cargo de la propia vida trae como regalo la libertad.

Plutón

La función de Plutón es la de vitalizar un sistema.

Dar vitalidad a un sistema implica renovar algo en él. Y renovar algo implica sacar o destruir algo que ya no es necesario, o no es funcional o no es vital para ese sistema.

La vida y la renovación necesitan de la muerte para que la energía circule. Comprendido de esta manera, la función de Plutón que incluye la muerte, no nos genera ningún problema de aceptación. Sin embargo, cuando se trata de la muerte de seres queridos, del fin de ciclos de vida llenos de recuerdos, del fin de ciertas formas de relaciones, o de pertenencia a lugares que nos han dado seguridad, la función de Plutón se vuelve aterradora. Y se vuelve aterradora porque Plutón no pide permiso. Plutón como función interna psíquica, opera sin que uno pueda controlarla a través del deseo personal y necesidades. Plutón se presenta con violenta intensidad, ya que no es posible renovar un sistema de forma superficial. Es necesario ir hacia lo más profundo, sacar de raíz lo que ya no sirve, inyectando energía vital allí donde puede ser distribuida a todo el sistema. Plutón nos pone de cara a la transformación a través del dolor, el desgarro, la muerte y el encuentro con la sombra.

La función plutoniana se experimenta principalmente a través de situaciones dolorosas, desgarradoras y que movilizan toda la estructura de la personalidad, pero también con una sensación de empoderamiento probablemente desconocida.

La estructura que provee Saturno nos permite experimentar la intensidad plutoniana dentro de nosotros. Si conscientemente ponemos el cuerpo a la experiencia de Plutón (entendiendo como cuerpo el sistema íntegro que incluye las emociones y la mente), podremos experimentar también su tremenda intensidad y vitalidad, ya no como algo externo, sino como la vida misma emanando del propio ser.

Neptuno

La función de Neptuno es la de sensibilizar un sistema.

Un sistema tiene conexión con el exterior captando la información de su entorno y a través de las acciones que realiza modificando o afectando a ese entorno. Los canales de comunicación pueden ser más o menos permeables, pueden estar más o menos abiertos, pueden ser más o menos sensibles.

Si un sistema estuviera abierto y receptivo a su entorno todo el tiempo y en los niveles más altos, es muy probable que se desestabilice, ya que la información que le llega puede ser contradictoria y generar confusión o emociones muy profundas difíciles de procesar. Por eso, un sistema en crecimiento va aprendiendo a cerrarse para proteger su integridad. Si esos canales se cierran por completo, el sistema construirá una coraza más que un límite de protección,los límites serán demasiado rígidos y no permitirán entrar información necesaria. Cuando una persona desarrolla su estructura física y psíquica, estará en condiciones de tolerar y procesar la información del exterior y desde su propio interior, aún cuando ésta sea contradictoria. La capacidad de tolerar la información contradictoria tiene que ver con la capacidad de sostén y de enraizar que provee Saturno.

Saturno, ponerle el cuerpo a la experiencia transpersonal

Cuanto más enraizado (conectado a la Tierra) está un cuerpo, más preparado estará para tolerar la incertidumbre y lo nuevo de Urano, la intensidad y la potencia de Plutón, la sensibilidad y la información sutil contradictoria de Neptuno.

En estos últimos años el planeta estuvo bajo la cuadratura de Urano y Plutón, aspecto tenso que paulatinamente va a ir perdiendo potencia, para pasar a una nueva fase. Lo que estuvo proponiendo esta tensión fue un tiempo de conflicto con lo viejo, necesidad de cambios profundos, dolorosos pero revitalizantes y liberadores. Actualmente se empieza a activar una nueva cuadratura relacionada a la energía transpersonal: Saturno en Sagitario en tensión con Neptuno en Piscis.

Saturno define los bordes y los límites, otorga estructura a la forma. Sin Saturno como función psíquica interna, no podríamos tener la capacidad de detectar, definir y percibir “cosas”, no podríamos percibir, construir y tener formas. ¿Cómo percibiríamos la realidad? ¿Veríamos campos energéticos con diferentes niveles de vibración, o directamente no podríamos observar nada de lo que somos y lo que nos rodea?

Neptuno diluye la forma y los bordes, más bien diluye nuestra percepción de la forma y los bordes. Como función psíquica nos permite ver todo como parte de lo mismo. Mi cuerpo deja de ser “mi” cuerpo para ser un campo de energía entrelazado a los múltiples campos de energía. Es más, si diluimos más y más, tampoco existen los campos de energía en sí sino que todo sería un océano energético con diferentes densidades y vibraciones, y no podríamos determinar que cierta parte del campo pertenece a algo en particular. Todo es parte del todo y nada más. Nada es parte de una parte.

Las funciones psíquicas de Saturno y Neptuno conviven como diferentes maneras de percibir la existencia. Captamos  formas interrelacionadas con niveles más o menos sutiles de bordes y captamos la existencia como un Todo que no es posible dividir. Nos resulta difícil definir e interpretar lo que es la realidad. Existirán tantas realidades como observadores haya.

¿Qué nos ofrece esta cuadratura, esta tensión entre las funciones de Saturno y Neptuno?

  • Observar los límites que nos separan de los otros, comprendiendo que éstos tienen que ver con la capacidad de captar nuevos niveles de vibración. Nos extendemos mucho más allá de la piel, tan lejos como hayamos ampliado la conciencia y la sensibilidad, tan lejos como esté un ser querido.
  • Dar forma a nuevos niveles de sensibilidad: cuánta sensibilidad seremos capaces de portar dependerá de cuánto podemos ver y percibir acerca de nosotros. Si hemos construido muchas barreras como protección a los sentimientos, nuestra estructura se sostendrá en formas rígidas. Si dejamos que se diluyan las barreras, nuestra estructura será aún más sensible, no por eso más débil. La sensibilización hace la estructura más sólida e integrada.
  • Estar atentos a lo que define la realidad, a la forma en que nos vemos inmersos en ella, a las realidades alternativas que vienen a través de los demás, a los significados que le damos a las cosas y a los hechos. Estar atentos a las posibles burbujas ilusorias que construimos.
  • Tomar conciencia de la necesidad de construir ilusiones para no ver, aceptar o tomar responsabilidad en la vida. Observar con sinceridad las corazas que construimos para protegernos de la propia sensibilidad.
  • Trabajar en la fortaleza y en la solidez de la estructura interna, para tolerar mayores niveles de sensibilidad y así sintonizar, empatizar y resonar con otros.

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