Tiempos de Transformación. Bajo la cuadratura Urano-Plutón

Alejandro Christian Luna y Vanesa Maiorana
Publicado en Revista Uno Mismo. Noviembre 2014.

A finales de marzo 2015 se dará la última de las siete cuadraturas entre Urano en Aries  y Plutón en Capricornio, antes de que se alejen para contactarse nuevamente en forma tensa dentro de unos treinta años. Este proceso se viene gestando desde el 2012 con la primera de las cuadraturas y finalizará con la última en marzo de 2015.

Plutón es quien destruye ideas, ideales, estructuras, conceptos del yo gastados, relaciones apagadas. Plutón saca a la luz lo que está oculto, nos obliga a contactar con la sombra individual y colectiva, nos muestra lo que realmente somos con todos los matices. Plutón revitaliza, transforma, libera, aunque lo hace en procesos lentos, profundos  y dolorosos pero inevitables.

Urano trae deseo de cambios, de libertad, de desafiar los modelos y formas de autoridad conocidas, de romper con moldes y estructuras caducas. Urano es creatividad, creación, libertad, ideas y formas diferentes a lo conocido.

Urano y Plutón actuando juntos en cuadratura indican tiempos de conflicto con lo viejo, necesidad de cambios profundos, dolorosos pero revitalizantes y liberadores. Son las energías de Urano y Plutón que están dentro nuestro, que están pulsando por manifestarse, y lo hacen con más fuerza en algunas áreas de nuestras vidas.
Nos invitan a cuestionar y desafiar todas las formas que han sostenido hasta ahora nuestra identidad, los modelos y los criterios que nos han servido para construir y sostener las formas actuales. Formas familiares, vinculares, laborales, vocacionales.  

Los modelos caducos ya no sostienen los nuevos deseos, hay que dejar que se destruyan dentro nuestro las formas que no solo ya no sirven de contención ni de sostén, sino que nos atan, limitan y nos quitan energía.

Habiendo atravesado miedos, senderos oscuros, tensiones, conflictos e incertidumbres, Urano y Plutón en cuadratura partil en marzo 2015 generan una tensión y pulsión tan fuerte dentro de nosotros, que nos dan la oportunidad de transformarnos hacia una vida más abundante, plena, llena de vitalidad y verdadera libertad.

Urano y Plutón en el cielo actual

En marzo del 2015 se dará la última cuadratura partil (un aspecto exacto de 90 grados) entre los planetas Urano y Plutón. El próximo aspecto tenso -la oposición- ocurrirá durante 2046 y la siguiente cuadratura partil en 2073.

Pero vayamos de a poco. Como sabemos, la Astrología observa la realidad de las cosas con un “ojo arquetípico”. Este ojo arquetípico da significado a los movimientos celestes; así, cada planeta, cada aspecto, cada movimiento, cada tiempo, tiene un significado particular, y comprender los significados de las cosas es una forma de sabiduría.

Urano y Plutón son los planetas que desde el 2011 aproximadamente fueron proponiendo la “agenda” de la humanidad. En realidad estamos viviendo una fase crítica de la historia que comenzó a mediados de los años 60, entre 1964 y 1968 ambos planetas estuvieron uno junto a otro en conjunción en el signo de Virgo. Ahora vivimos un momento en que empieza a tomar una primera forma (cuadratura creciente) de lo que se inició allá por el 64.

Si recordamos bien, fue una época increíblemente revolucionaria en numerosos ámbitos de la vida humana: la píldora del día después y la revolución sexual, la rebeldía a participar en la guerra de Vietnam, la revolución musical con los Beatles, el inicio de las minicomputadoras, la era espacial, etc.

El ojo arquetípico ve en estos planetas tan alejados del nuestro, energía de rebelión y creatividad en Urano, y destrucción y purificación en Plutón.

Richard Tarnas en su libro Cosmos y Psique dice que los temas característicos que se observan en relación con el ciclo de estos dos planetas en siglos pasados incluyen intensificados impulsos al cambio social radical y la creatividad cultural, acelerado progreso científico tecnológico, potenciación de movimientos políticos progresistas reformistas, auge del feminismo, de los derechos civiles y de la actividad contracultural. Las épocas presididas por Urano/Plutón catalizan fuerzas poderosas en muchas formas, despertando una poderosa voluntad que puede ser constructiva o destructiva, y una palpable intensificación y aceleración de la experiencia humana.

Es como si humanidad hubiera recibido un llamado para despertar, y de una forma dramáticamente vívida e intensa. En estos tres últimos años sobre todo, hemos tenido la oportunidad de observar y experimentar la potencia arrolladora de Urano y Plutón actuando juntos, tanto a nivel colectivo como individual. Entre momentos de máxima tensión (cuando ambos planetas se encontraron en cuadratura partil) y momentos de alejamiento, hemos tenido la oportunidad de profundizar en dramáticos procesos de cambio y transformación.

Ahora en 2015 se nos propone (se nos fuerza diríamos) a que tomemos decisiones y que hagamos algo concreto (la cuadratura creciente) a partir de aquel despertar (la conjunción) de los ‘60. Un despertar que -de acuerdo a la propia carta natal de cada uno- influirá en nuestra vida en menor o mayor medida y en algún ámbito en particular de nuestra experiencia (dependiendo en que casas de la carta estos planetas actúen).

En marzo de 2015 se producirá el último momento de tensión, antes de que Urano y Plutón se alejen uno del otro para llegar en 2046 a la oposición entre ambos.  

Podríamos decir que en el comienzo de 2015 tenemos una oportunidad más (tal vez la última) para elaborar y profundizar en aquello que se nos fue mostrando en estos últimos años. Si podemos observar aquello que ha estado en movimiento, aquello donde ha cambiado nuestro deseo, donde percibimos desgaste o tensión, podemos tener algunas claves acerca de en qué áreas de la vida necesitamos ser más potentes y descondicionados. ¿Que edad tendrás dentro de 31 años, que es la próxima tensión entre ambos planetas? ¿Tendrás tiempo de lanzarte al vacío y salir vitalizado de allí?

Esta es una nueva oportunidad de conectarnos aún más con nuestra necesidad de cambio y renovación, necesidad de soltar viejas estructuras que ya no solo no sostienen sino que generan ataduras. Sostener estructuras caducas requiere una enorme cantidad de energía, que se liberará si nos animamos a dejar de sostenerlas.

Pero tampoco significa que debamos si o si soltar todo (o que nos suelten a nosotros), más bien nos obliga a ser lo más sinceros que podamos con nosotros mismos y con los demás, ir a fondo en las relaciones para saber realmente que cosas necesitan transformarse y que cosas no. La destrucción exagerada tampoco es la solución, al vivir durante tanto tiempo presionados, limitados y sometidos, la sensación de libertad puede ser tan fuerte que puede provocar heridas innecesarias, tanto en uno mismo como en los otros.

En periodos de transformación con tránsitos de Urano-Plutón, la transformación interna es tal que no es posible que se sostengan las formas externas que nacieron con nuestra antigua identidad, si queremos vivir con plenitud.

Si es uno el que sabe qué tiene que destruir, nos preguntamos, ¿se puede destruir amorosamente? ¿Podemos darnos cuenta cuales son las puertas que tenemos que cerrar, cuales abrir, y cuales dejar entreabiertas?

Con Urano y Plutón nada está bajo nuestro control, en el sentido de que muchas veces no está en nuestras manos decidir qué cosas se destruyen y la forma en que se destruyen (delicada y amorosa o cruel y arbitraria). Porque si fuera por nuestra decisión, muchas veces no soltaríamos las cosas que necesitan destruirse, por el apego que tenemos con ellas, por la sensación de seguridad que nos brindan, etc. Simplemente ocurre la destrucción, porque algo pulsa del interior y porque esa forma ya no va por sí misma, aunque el “yo” no quiera o tenga miedo de soltar. Generalmente cuando el “adentro” no destruye, la destrucción viene de “afuera”.

La destrucción puede ser terriblemente dolorosa en el nivel usual, es decir, en el nivel de las formas y de la vida terrenal que todos vivimos. Si tenemos en cuenta -desde nuestra percepción habitual- la imagen o sensación que nos viene a todos en general con las palabras amoroso y delicado, probablemente no se apliquen a la destrucción, ya que cuando algo se destruye, es muy pero muy probable que haya dolor, desgarro, tensión, sufrimiento, miedo, aunque eso sea lo necesario.

Sin embargo,  en otro contexto de significado y viendo el proceso con una consciencia amplia, esa misma destrucción dolorosa puede ser al mismo tiempo amorosa. Pero para poder apreciar lo amoroso de la destrucción, es necesario dejar morir el ego, que es quien necesita confirmarse y aferrarse, y a quien no le agrada “perder” nada.  

Acerca de los tránsitos

El tránsito de un planeta tiene relación con su camino alrededor del Sol. En Astrología, “tener un tránsito” de un planeta significa que mientras ese planeta orbita alrededor del Sol, va pasando por las diferentes constelaciones y signos, y al hacerlo van generando una relación con los planetas ubicados en nuestra carta natal. Así, por ejemplo, si Plutón está transitando por el grado 10 de Capricornio, y nosotros tenemos al Sol a 10 grados de Libra, significa que Plutón en tránsito estará haciendo una cuadratura (90 grados) a nuestro Sol, y por lo tanto lo estará activando o movilizando. Esa activación tendrá que ver tanto con la naturaleza de Plutón como con la función del Sol, es decir, si decimos a grandes rasgos que Plutón es transformación profunda, y el Sol define nuestra identidad, podemos decir que en un tránsito de Plutón al Sol se transformará la imagen que uno tiene de sí mismo, la definición de un yo que ya no encaja en el momento actual que se está viviendo, y esto puede estar relacionado con cambios muy profundos en la idea de “quién soy”, además de cambios en todo aquello relacionado a esa definición (y también donde yo proyecte el Sol).

Pero un tránsito está muy lejos de ser algo externo (un planeta en el sistema solar) que afecta algo interno (el Sol de mi carta natal). Un tránsito es más bien una manifestación interna de lo que ocurre en el exterior. Habla de manifestaciones psicológicas, habla de ciclos y procesos de la vida, y tiene relación con hechos concretos que nos ocurren, porque los hechos son vivencias a través de las cuales experimentamos los cambios internos que nos llevan a crecer y evolucionar. Un tránsito es el individuo y los hechos que experimenta.

Urano es la energía que pulsa desde nuestro interior por ser individuos únicos, libres y diferentes. Cuando Urano está en tránsito a algún punto sensible de la carta natal, son tiempos que parecen correr a toda velocidad y donde no tenemos tiempo para evaluar y analizar, y donde la resolución de las cosas y la forma de actuar no tienen que ver con la lógica a la que estamos acostumbrados.

Los tránsitos de Urano son llamados de la libertad, se nos revelan las ataduras que hasta el momento no veíamos y aparece no solo el deseo profundo de liberarnos de ellas, sino que además tenemos la energía. El rayo cae y rompe toda vieja estructura que nos ata o limita o que nos resulta aburrida.

Urano transitando el Ascendente por ejemplo, impulsa una reestructuración de la personalidad. Allí donde la vida e incluso nuestro comportamiento, es demasiado predecible, Urano encenderá las chispas y creará fricción. Si nos manejamos dentro de estructucturas rígidas o la definición de nosotros mismos es rígida, Urano hará estragos con nuestra personalidad para por fin podamos desplegar nuestras capacidades creativas. Al cruzar el Ascendente, también afecta al Descendente o Casa 7 y por lo tanto afecta a la seguridad emocional de la pareja. Hay un impulso por separarse si el vínculo se ha estancado o resulta aburrido. Es un tiempo de incomodidad, impaciencia, intranquilidad, y donde puede haber cierta desconexión del otro, y necesidad de refugiarnos en la rutina calmar esta sensación.

Si Urano en tránsito se vincula a un planeta natal, la función asociada a ese planeta y las estructuras construidas asociadas a él se rompen en mil pedazos.

Así por ejemplo, si es la Luna o la casa IV, ocurre que sentimos cierta soledad debido a que los vínculos afectivos contenedores sufren cortes e intermitencias, el lugar donde habitamos tal vez ya no lo sentimos como nuestro lugar y deseamos mudarnos, tal vez aparecen nuevas formas de experimentar y nuevas necesidades en el mundo afectivo, entre otras cosas. El sentido profundo de este tránsito es que podamos descubrir la capacidad que tenemos de ser madres de nosotros mismos y de construir el hogar en nuestro interior, donde quiera que estemos.

Cuando el tránsito afecta al Sol puede que la persona sienta una especie de ruptura del cascarón que le permite brillar y mostrarse al mundo, expresar sus talentos creativos y su individualidad. También puede ser un tiempo de poner en duda la imagen que uno tiene de sí mismo, o encontrarse dando una imagen a los demás que parece totalmente extraña. De hecho, uno será otro luego del tránsito al Sol, especialmente después del último contacto que hagan dichos planetas. La persona puede sentir que su vida cambió repentinamente y uno realmente “es” otro. El tiempo del tránsito uno puede experimentarse como algo eléctrico, excentrico, con tensiones internas. Esto está ocurriendo en este tiempo para los soles en Aries, Capricornio, Libra y Cáncer. Urano nos da la oportunidad de reinventarnos, pero para eso necesitamos cierta cuota de coraje para soltar las estructuras seguras y los apegos.

Urano le propondrá cambio y renovación al planeta que esté aspectando y lo mismo hará con la Casa de la carta natal en que se encuentre transitando, de allí se podrá interpretar cuales son las funciones personales que necesitan aggiornarse (la identidad, el pensamiento, los sentimientos, las creencias, la estructura, etc.).

Plutón, en cambio, es la energía que pulsa desde nuestro interior para que seamos vitales, es decir, para que la vida fluya en un continuo de ciclos de nacimiento, maduración, muerte y renacimiento. Para Plutón, cuando una forma pierde vitalidad, es necesario destruirla para poder utilizar la energía para otra cosa. Plutón es quien vela para que siempre estemos llenos de vitalidad.  

Por lo tanto, cuando Plutón es quien está en tránsito afectando cierta Casa o planeta de nuestra carta natal, allí es donde experimentaremos la renovación, o la destrucción, o la transformación. Viendo de esta manera la función de Plutón, coincideremos en que es sumamente necesaria (quién pudiera imaginarse un mundo donde, por ejemplo, no se mueran los seres vivos en algún momento). Sin embargo, a la gran mayoría de nosotros (por no decir a todos), la función de Plutón nos incomoda, porque la muerte (ya sea del cuerpo físico como de otras formas o ciclos) nos genera mucho miedo.

Así, por ejemplo, cuando Plutón está transitando la Luna o la Casa IV, podemos imaginar que hará un proceso profundo de limpieza, de purificación y de eliminación de lo tóxico en nuestro mundo interior y nuestras formas más básicas de vincularnos afectivamente. Estos cambios interiores estarán sincrónicamente relacionados a hechos concretos externos, como por ejemplo, cambios profundos en las relaciones afectivas e incluso fin de ciertos vínculos importantes, cambios en el hogar, y cambios radicales en nuestra forma de vida como consecuencia de una transformación de base.

Si de trata de un tránsito de Plutón al Sol, entonces lo que estará muriendo es una cierta forma de mostrarnos al mundo y se volverá caduca la imagen que tenemos de nosotros mismos. Por lo tanto es un tiempo de dudas existenciales acerca de “quién soy”. También es un tiempo en el cual se nos hará visible la “sombra” de esa imagen, es decir, lo que no hemos visto hasta el momento, lo que dejamos afuera para sostener esa imagen cuidadosamente construida acerca de nosotros mismos. Veremos cosas de nosotros que jamás vimos, veremos el lado oscuro de quienes fuimos hasta ahora, veremos lo que ha colaborado en forma inconsciente a la conformación de esa imagen.

Como todo enfrentamiento con la sombra, puede ser muy poco agradable. Y en este enfrentamiento dependerá de nosotros si queremos seguir gastando energía en sostener lo que ni nosotros mismos nos creemos, o podemos aceptar amorosamente ese lado sombrío, comprender que esa identidad fue necesaria hasta el momento, y entregarnos a descubrirnos nuevamente y expresar el nuevo ser que está naciendo.

De esta manera, podríamos seguir analizando los poderosos efectos de los tránsitos de Urano y Plutón sobre puntos sensibles como Ascendente y Descendente, Casa IV y Casa X, o planetas en sus posiciones natales.

La dupla Urano-Plutón: transformación hacia la libertad

“Libre es aquel que sabe transformarse. Y solo sabe transformarse quien es capaz de desprenderse y de seguir la próxima gran marcha hacia lo desconocido.” Bert Hellinger

Partiendo de la idea de que Urano y Plutón activan dentro de nosotros una necesidad de cambios, de libertad, de renovación y revitalización de algún área de la vida o incluso de toda nuestra estructura, podemos imaginar que los periodos con tránsitos de estos planetas actuando juntos, no se viven de forma sencilla.  Urano y Plutón son planetas transpersonales, es decir que su influencia está más allá de lo personal y sus energías pueden ser muy desestabilizadoras en personas donde no se ha constituido una estructura psicológica sólida.  

La activación de cambios y transformación que producen las funciones de estos planetas, es muchas veces inconsciente y no nos damos cuenta a priori de las nuevas necesidades que tenemos. Sin embargo, consciente o inconscientemente,  empezamos a comportarnos de ciertas formas o nos empiezan a ocurrir cosas que nos movilizan, a veces a través de hechos externos que provocan dolor y cambios inesperados, aunque en principio parezcan externos y no deseados.

La forma en que respondemos a lo que ocurre en los tránsitos de Urano y Plutón y la forma en que atravesamos los procesos de transformación y cambios, dependerá de nuestra carta natal completa, y específicamente de las características de las Casas donde esos planetas estén transitando y de los planetas que estén siendo afectados.

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