¿Creés que con la Astrología podés evolucionar?

Algunos enfoques presentan a la Astrología o la Carta natal como una disciplina para evolucionar. Esto es peligrosamente confuso, y por eso queremos profundizar en este aspecto para compartir nuestra mirada. Para que cada uno pueda sacar sus propias conclusiones, es necesario poner luz a qué queremos decir con Planetas transpersonales, espiritualidad y evolución. 

Los transpersonales, según nuestro enfoque y forma de trabajo, representan la dimensión de la existencia que está más allá de lo personal. Son energías cósmicas que circulan a través de todas las formas vivas: la creatividad de la vida, la comunión amorosa y la fuerza vital. Todos nosotros tenemos una dimensión sobre la cual no tenemos control y que simplemente podemos canalizar, sentir, y dejarnos atravesar. Para profundizar en ellas, es necesario estudiar cada una de las funciones simbólicas específicas de Urano, Neptuno y Plutón, que en esta nota pasaremos por alto pero invitamos a profundizar en nuestro libro AstroHología.

Por otra parte, la palabra “espiritual” en sí misma es neutra, pero se le tiende a dar un halo beatífico y luminoso, que atribuido como cualidad de un ser humano, se lo considera ligado a lo evolucionado, bueno, superior, celestial, o amoroso. No olvidemos incluso, que los demonios son seres tan espirituales como los ángeles, y Lucifer (el portador de la Luz) era el ángel más hermoso de Dios. Lo espiritual entonces puede ser tanto benigno como maligno, visto desde el punto de vista de nuestro ego limitado que sólo se mueve en el plano de la dualidad y no de la totalidad. 

Tal como vimos en el primer volumen de AstroHología, el plano espiritual es sólo uno de los tantos niveles del Ser, que no está desvinculado de todos los demás (cuerpo, emociones y mente). Sin una vivencia sana en relación con la materia, el cuerpo y la realidad, sin un contacto profundo con las emociones que permiten la empatía para con los otros, y sin una mente clara y capaz de discernir, difícilmente se pueda acceder a un nivel espiritual sano.

Ahora bien, es necesario contextualizar lo que consideramos transpersonal y a qué nos referimos con evolución. Para que la influencia de los Planetas más allá de Saturno sean realmente un canal hacia la evolución o un despertar de conciencia, hay que recorrer un largo camino. No existen soluciones mágicas ni saltos madurativos por el solo hecho de estudiar o analizar un Planeta o una Carta Natal. Los saltos evolutivos contienen una parte misteriosa, y por lo tanto ningún ser humano puede saltar por el solo hecho de desearlo. Se requiere un trabajo minucioso consciente con uno mismo, más ese algo que está más allá de toda voluntad humana. 

Para que Urano sea creatividad y salto hacia la verdadera libertad, es necesario primero construir una estructura psíquica lo suficientemente sólida y madura para poder manifestar niveles de responsabilidad suficientes que puedan sostener la liberación de los condicionamientos. Esto, en principio no es posible hasta pasada la crisis de la mitad de la vida a los 42-44 años, e incluso más allá a los 58 con el segundo retorno de Saturno. Mientras no haya estructura, Urano sólo puede ser rebeldía, necesidad de diferenciarse desde una base narcisista, o comportamiento que carece de responsabilidad personal y social. Recordemos que recién a los 84 años, una persona ha recorrido un ciclo completo de Urano y por lo tanto, no será antes de ese momento que un ser humano pueda tomar consciencia realmente acerca de lo que representa este nivel uraniano de creatividad, libertad e individualidad. La cercanía a la muerte habilita la manifestación uraniana ligada a crear para otros y dar, más allá de los intereses del ego. Mientras la muerte no está cerca, el ego quiere asegurarse su propia supervivencia y la de los suyos. 

Para que Neptuno sea resonancia, empatía y amor universal, el Ser deberá haber atravesado las suficientes crisis del ego y la necesaria consciencia acerca de las consecuencias de sus actos. Primero hay que sentir el dolor ajeno, incluso aquél que uno mismo ha producido. Habrá que preguntarse una y otra vez si uno es capaz de ubicarse en una humildad tan grande como para cuestionar sus reclamos, odios, desconexión y resentimientos para con todos los demás seres. Es necesario observar de qué maneras producimos heridas y sufrimientos a los demás, de cualquier especie que sean. Quien sabe, este proceso no pueda ser posible en una vida, ya que ninguna vida humana alcanza por el momento la duración de un ciclo completo de Neptuno. Si te crees muy evolucionado, encontrate con tu familia de origen con todo lo que crees que has trascendido, mirá si tu plato de comida no tiene rastros de sufrimiento, salí a manejar tu auto en paz interior, y observá tus conflictos con los seres que decís que más amás. Serán necesarios muchos golpes al ego para encontrarse habiendo dado incluso el primer paso hacia la evolución.

Para que Plutón sea realmente una energía transformadora, una fuerza sanadora y una usina de energía potente y vital, es necesario que uno se pregunte lo más sinceramente posible, qué es el poder y qué fascinación se tiene por él. Sin atravesar el conflicto interno de ver lo más oscuro y desagradable de uno mismo, no aparece necesidad alguna de dejar morir el ego. Si uno es tan luminoso y amoroso ¿por qué quisiera dejarse morir para renacer? No es posible transformarse ni salir del conflicto si no se deja de ser quien uno es. No hay motivación para transformarse sin hartarse de esas partes de uno mismo que no se quieren seguir alimentando. La muerte es el paso para la transformación. Plutón es sanación a través del proceso de muerte. 

Para nosotros, la Astrología puede ser un puente para conectar con estas dimensiones transpersonales, para intentar comprenderlas dentro de nosotros, y ayudarnos a ver con mayor claridad nuestras limitaciones y potenciales. Es necesario que además de esto, apliquemos lo que comprendemos en la vida cotidiana, día tras día, instante tras instante, en un esfuerzo consciente de autoobservación. En estos tiempos donde se prometen tan ligeramente recetas para evolucionar, quien sabe el paso verdaderamente evolutivo sea darnos cuenta de nuestras limitaciones para amar.

Bibliografía recomendada
AstroHología. Un paradigma holístico de la Astrología. Vanesa Maiorana y Alejandro Christian Luna. AstroHología Ediciones. Septiembre 2018. 

Copyright AstroHología Ediciones 2019. AstroHología, Volumen 2. De Vanesa Maiorana y Alejandro Christian Luna.
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