ARTÍCULO · ASTROHOLOGÍA

Júpiter en Escorpio: expansión en la oscuridad

Alejandro Christian Luna y Vanesa Maiorana

La Astrología es el estudio de los ciclos. Su enorme complejidad y sutileza simbólica nos permiten encontrar un significado cósmico a los procesos de la vida, al menos desde el punto de vista de los humanos.

En Astrología, planetas y signos representan “arquetipos”. Del griego arqué (ser el primero) y tipo (modelo) significa modelo original y primario. Ellos provienen del mundo de las ideas de Platón, son ideas primordiales comunes a todos, que se expresan a través de imágenes arquetípicas. El concepto de arquetipo fue introducido como término dentro del campo de lo psíquico por el psicólogo suizo Carl Gustav Jung. Los arquetipos se manifiestan a través de nuestras proyecciones, lo que nos permite inferir su presencia. Las estructuras arquetípicas aparecen en el hombre a través de formas determinadas: en las mitologías, en las leyendas, en los sueños, en ciertos deseos colectivos. Los seres humanos compartimos una serie de experiencias que han quedado, por su naturaleza colectiva, incorporadas en la memoria de la humanidad como patrones de comprensión de la realidad. Estos patrones son energía inconsciente que aparece por ejemplo a través de los símbolos.

El planeta Júpiter se moverá a través del signo de Escorpio desde ahora hasta fines de 2018, constelando dos arquetipos puntuales, el del maestro sabio (Júpiter) y el de la sombra (Escorpio). Cada uno de estos arquetipos tiene muchas versiones, en esta nota vamos a explorar los distintos significados que puede tener este momento del tiempo: Júpiter en Escorpio ¿un momento para qué?.

Bucear en lo oculto y reprimido

Júpiter nos anima a explorar, a aventurarnos, a buscar un sentido que guíe nuestra vida. Nos motiva a aprender, y en estos momentos el aprendizaje no es tanto para sumar cosas nuevas sino para transformarnos. Para ello la exploración nos lleva al oscuro mundo de Escorpio, el inframundo, el Hades, el lugar donde habitan nuestros miedos y deseos más profundos, donde depositamos aquello que menos nos gusta de nuestra personalidad. Allí en el Hades de nuestra mente, si nos atrevemos a enfrentar y superar al terrorífico perro de tres cabezas -Cerbero- podremos encontrar la información que nos de la pauta para encontrar el sentido más importante que necesitamos ahora, pues no lo encontraremos en otro lado. Las tres cabezas de Cerbero simbolizan el miedo, las creencias tóxicas y el sufrimiento.

Enfrentar el miedo

Se dicen que las emociones son mensajes de alerta que nos indican cuando algo no está funcionando bien. El miedo no es el problema, el problema es aquello de lo que el miedo nos está alertando. En este sentido es perfectamente funcional y, como en el tablero de un automóvil, las luces rojas no son el problema, son avisos de que que algo no está funcionando bien, quizás un recalentamiento del motor, una puerta mal cerrada, etc.

El miedo nos impide avanzar, enfrentar una frustración o una limitación; por miedo sentimos que no podemos ir en busca de aquello que deseamos. ¿Por qué es importante atender al miedo? Porque el miedo viene en las mismas dosis que el deseo por aquello que tememos. Escorpio nos da la suficiente intensidad para tolerar el conflicto que nos genera el miedo, nos da la valentía para ir a las profundidades, a enfrentar el dragón que habita en lo más hondo del inconsciente. Júpiter podría poner la lupa al dragón, ¡y éste podría verse más grande! Pero también estará presente la naturaleza expansiva y direccionada de Júpiter, la confianza en el camino y la búsqueda, el toque de “suerte” que viene con su presencia.

Preguntas para hacernos durante este tiempo de Júpiter por el octavo signo: ¿miedo a que cosa tengo en este momento de mi vida? ¿qué quiero que no suceda? ¿qué pide este miedo de mi? ¿puedo renunciar al control que quiero tener sobre aquello que sucederá? ¿renunciando al control, qué recursos tengo para enfrentar la situación que me atemoriza? ¿qué necesito aprender para atravesar este miedo con más serenidad?

Dejar morir las creencias tóxicas

El sistema de creencias que vamos construyendo a lo largo de la vida es lo que va definiendo nuestra visión del mundo. El mundo que vemos tiene que ver con nuestras creencias.

Si tengo la creencia de que el mundo en el que vivimos es peligroso y amenazante, eso es lo que veré en cada situación o persona: peligro y amenaza. La creencia se puede haber construido en base a experiencias concretas (sufrí amenazas y estuve en peligro realmente) o en base a condicionamientos heredados (mis padres tenían mucho miedo y me fueron trasmitiendo los riesgos de la vida en este mundo y por lo tanto, me apropio del miedo).

Pero en determinados momentos, hay creencias o “verdades” que se vuelven completamente tóxicas. Lo que alguna vez fue verdad (estuve en peligro) pasa a ser una visión del mundo que no es verdad (todo es peligroso). La creencia se vuelve tóxica y no es real, y así comenzamos a vivir en un mundo que no es real, el mundo construido desde nuestras creencias y pensamientos. Ver un mundo que no es verdad, es tóxico, nos enferma, y nos quita vida.

Dar lugar al conflicto de verdades

El conflicto de verdades puede ser incómodo. Nos conecta con el miedo y la incertidumbre. Si encuentro un conflicto de verdades esenciales en mi vida, la inquietud puede ser muy grande porque sobre las verdades y las creencias está construida mi identidad, mi forma de vida, mis valores. Por lo tanto ¿qué puede ocurrir cuando las verdades entran en conflicto? No están en riesgo solo las creencias y mi visión del mundo sino también mi propia identidad, quién soy, qué valoro. Entra en conflicto lo que creo con lo que empiezo a creer, y eso puede dar lugar a un cambio total de vida y de mundo.

No temer el conflicto es el primer paso. A veces, solo dando lugar al conflicto sin intentar resolverlo, es la solución. Cuando toleramos el conflicto y soltamos el control que nos lleva a necesitar resolverlo, algo cambia o se orienta. El conflicto no se resuelve en el mismo nivel en que se creó, y para esto la función de Júpiter es esencial ya que es a través de ella que podemos movernos en diferentes niveles de conciencia. En un nivel de la conciencia, observaremos conflicto entre dos creencias irreconciliables. En otro nivel de conciencia, no hay conflicto y al no haber conflicto no hay nada que resolver, solo Ser en esa nueva forma de ver.

Descubrir el sentido oculto de las situaciones dolorosas

Este es un tiempo para intensificar y profundizar en la búsqueda de aquello que tenga sentido para nosotros. La energía direccionada intensamente hacia esta profundización nos permitirá soltar aquello que no tenga sentido aquí y ahora. Júpiter como regente de Sagitario, tiene en su esencia la trascendencia del conflicto y el dolor que se experimentan en el signo anterior secuencialmente: Escorpio. Luego de encontrarnos con los dragones internos, con los miedos más profundos, con los conflictos, con la pulsión de vida y muerte, aparece un nuevo sentido. Esta trascendencia es posible gracias a Júpiter. Es la expansión que experimenta aquel que ha atravesado las noches oscuras del alma. Júpiter nos conecta con la alegría de vivir luego de contactar la muerte, y con el sentido que tuvo el haber estado en lo más profundo del propio infierno… y salir.

Aunque ésta sea la función de Júpiter en general, cuando Júpiter se encuentra en Escorpio, se intensifica esta cualidad. El optimismo característico de Júpiter y Sagitario pueden sentirse algo extraños cuando aparece a través de aquello que en principio nos cuesta atravesar.

Júpiter en Escorpio nos ayuda a encontrar confianza y optimismo en medio de las situaciones de profundo dolor y sufrimiento psíquico.

Doce años atrás

El ciclo de Júpiter es de doce años aproximadamente, es decir que la última vez que estuvo transitando Escorpio fue a fines de 2005 y casi todo 2006. En aquellos tiempos de nuestra vida, (más allá de que los demás planetas estaban en diferentes posiciones), también se había activado el momento del descenso al Hades, con la posibilidad de rescatar un tesoro de las fauces del dragón. Ahora vivimos otra vuelta en espiral, ya que Júpiter visita el mismo sector de nuestra propia carta natal. ¿Será que podríamos trazar un paralelo con lo que nos ocurría en aquel momento de nuestra vida?.

Todo aquello que estés viviendo ahora ligado a expansión, búsquedas de nuevos sentidos, profundización en la mirada de las cosas, alumbramiento de sombras, etc, tiene seguramente un correlato con lo que estabas viviendo 12 años atrás. ¿Cuál fue la búsqueda en aquella oportunidad? ¿Cuál es la búsqueda ahora? ¿Qué aprendiste durante el 2006? ¿Qué estás aprendiendo ahora?

Expansión en la oscuridad

Júpiter en tránsito por Escorpio estará activando allí donde está ese signo en nuestra carta natal. La carta natal contiene los 12 signos del Zodíaco repartidos a través de las “casas” o áreas de experiencia. El lugar donde esté Escorpio y los planetas emplazados en ese lugar serán iluminados y expandidos por Júpiter. Escorpio es el signo que nos pone en contacto con la sombra (aquello que negamos o reprimimos), con lo que tememos, con lo que no queremos mostrar. Pero también es el lugar que contiene el “atanor” del alquimista, el lugar donde el plomo se convierte en oro, a través de un proceso de intenso y transformador. De ese lugar podemos salir transformados, liberados de lo que nos sacaba energía, más íntegros habiendo tocado y abrazado los lugares más desagradables de nosotros mismos.

Si además hay planetas allí, esas funciones representadas por los planetas también serán iluminados y expandidos (para bien o para mal desde el punto de vista de nuestro ego). Aquellos que tengan el Sol en Escorpio, por ejemplo, sentirán probablemente una sensación de agrandamiento del yo o ego (¡cuidado con agrandarse!), y un potencial de conectar con el plano más elevado del Sol, que es el espíritu. Aquellos escorpianos que se tomen en serio la búsqueda de sentido y el contacto con el espíritu, podrían verse muy beneficiados con este tránsito.

Cualquier otro planeta que se encuentre en Escorpio en la carta natal, también será iluminado y expandido durante el próximo año. Si es Marte, debemos darle un canal a los enojos por un lado, pero también animarnos a ver nuestros deseos más intensos para afirmarnos en el coraje y la valentía de ir por ellos. Si es Venus, tal vez recibiremos la gracia para conectar con el verdadero valor de lo que somos, algo así como el tesoro escondido que está detrás de la guarida del dragón. Y habiéndonos apropiado de ese valor, dejar que el amor guíe el camino.

Durante esta época, el lugar más oculto y poderoso de nosotros mismos tendrá un sentido nuevo y nos daremos cuenta de que podemos renacer de las cenizas si nos animamos a explorar para encontrar el sentido de nuestra existencia.

PUBLICACIÓN ORIGINAL
Este artículo fue publicado originalmente en Revista Uno Mismo, en noviembre de 2017.

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