Comprendiendo al niño utilizando la carta natal como guía
La carta natal es un mapa que representa el cielo visto desde la Tierra, con las posiciones de los astros tal como estaban en el instante de nacimiento de una persona. Este mapa es una guía para la comprensión de quiénes somos, qué aprendizajes se nos presentan, los talentos que traemos, los mecanismos emocionales, y muchas cosas más. La carta natal representa las energías que nos acompañarán toda la vida, y aunque es el mapa de nacimiento, éste no es estático, ya que los astros de nuestro sistema solar están en constante movimiento y ese movimiento hace que se activen ciertas partes de ese mapa en las diferentes etapas. Algunas de las funciones se activarán cuando nacemos, otras cuando somos niños, otras en la adolescencia, en la adultez o en la vejez, o varias veces en la vida. Pero siempre están todas presentes, aunque en ciertos momentos se presenten oportunidades para integrar las distintas partes.
Cuando levantamos la carta de un niño, hay varios indicadores que pueden servir a los padres, educadores o cuidadores, principalmente para comprender a ese niño profundamente desde su composición energética. A través del la carta natal se puede, entre otras cosas, comprender sus necesidades emocionales, forma de comunicación y aprendizaje, maneras de autoafirmarse. Podemos también alentar el desarrollo de ciertos potenciales, observar el aprendizaje que se le presentará en la vida para acompañarlo en ese camino, o tener una idea de la vocación que lo ayudará a desarrollar su individualidad.
La carta natal es un mapa que representa un ser íntegro e indivisible que es el individuo. Pero para una mayor comprensión, tomaremos separadamente algunos factores, aunque sin perder de vista que ésta representa un todo. Por eso, en este artículo nos enfocaremos en ciertos factores que son los más importantes en relación al tema que nos ocupa: cómo puede ayudar la información de la carta natal de un niño, a padres, educadores o cuidadores. Habrá muchos otros factores que no estaremos mencionando con detalle en este artículo pero que también serán importantes y que formarán parte de ese individuo.
El mundo emocional del niño: la luna
El bebé nace con una determinada luna, es decir, la luna estaba en cierta posición en el momento de nacimiento y esto le otorga ciertas cualidades al mundo emocional del niño, que se empiezan a irradiar en su entorno y que sincrónicamente generan una respuesta afectiva de éste, especialmente de la madre o de quien ocupe ese rol.
La función de la luna es otorgar sustancia para desarrollar el mecanismo de supervivencia en relación a los cuidados básicos: alimento, afecto, seguridad, y cuidados básicos. El ser humano no podría vivir sin los cuidados de otro en los primeros años de vida porque no puede valerse por sí mismo. Por ello la luna es fundamental en los primeros años de vida y es el factor astrológico que se presenta con más fuerza en esos primeros años.
La luna es en realidad un conjunto de factores llamado “complejo lunar”. El complejo lunar tiene que ver con el signo de la luna, la casa donde se encuentra y los aspectos (relaciones) con otros planetas. El signo de la luna tiene que ver con la forma en que el niño ve o experimenta a su madre y también es la forma en que le gusta ser cuidado. La casa donde está a luna indica dónde desarrollaremos esta función afectiva, qué área de la vida afectivizaremos más o donde necesitaremos expresar la función lunar. Los aspectos que la luna tenga con otros planetas, le dan ciertos matices o agregan cualidades a esta función.
“La luna es la sustancia primaria de la que está hecha la personalidad, porque describe nuestra capacidad para tratarnos a nosotros mismos como si fuéramos una madre”.
— Liz Greene
Entonces, el complejo lunar dará ciertas características al niño en cuanto a sus necesidades emocionales. La forma en la que el niño va interactuando con su entorno le permitirá obtener lo necesario de sus cuidadores. Cada luna encontrará más efectiva una forma diferente y en función de ella se formará un patrón en sus mecanismos emocionales. Al mismo tiempo, esa energía lunar con la que nace el niño estará presente en el campo energético de éste. Es decir que no está separada de la forma en la que su madre actúa en vínculo con él.
Vamos a un ejemplo. Un niño con luna en Aries se mostrará activo y deseante (características arianas), y su madre podría expresar esas mismas características, resultando en ocasiones, alguien invasivo para el niño. Ante esa energía deseante, el bebé aprende a reaccionar y a defender sus espacios. Esto es un talento que el niño empieza a incorporar desde sus primeros días y que luego será un mecanismo básico en la vida. Uno podría pensar si es negativo que la madre sea deseante y el niño la sienta invasiva. Sin embargo, es esa energía que el niño irradia y que la madre pone en juego en ese vínculo, lo que le permitirá al niño desarrollar esta necesaria cualidad. Una persona con luna en Aries difícilmente se dará por vencida o dejará de luchar por lo que desea cuando sea adulta.
Sin embargo, la luna también tiene un lado oscuro. Es tan fuerte la marca de la experiencia lunar, que esos mecanismos se vuelven repetitivos y automáticos, incluso cuando las respuestas lunares son negativas para determinadas situaciones. Volviendo al niño con luna en Aries, éste podría ser extremadamente reactivo en la niñez y luego en la adultez, por lo que podemos ver a un adulto con luna en Aries peleador y siempre a la defensiva, incluso cuando esa actitud fuera justamente negativa ante determinada situación.
Individualidad, vocación, talento, identidad: el sol
El Sol actúa como centro organizador del resto de los factores de la carta natal y su función es cultivar el sentido de identidad e individualidad. Según Howard Sasportas, cuando se fomentan las cualidades del sol, el individuo estará encaminado en su propio viaje del héroe, es decir, el viaje que deberá realizar a lo largo de la vida para expresar su individualidad, aquello que lo hace único y diferente. En los primeros años de vida, el Sol está más bien representado por el padre, pero a medida que el individuo va creciendo, empezará a recorrer su propio viaje y se irá apropiando de las cualidades solares. Todos necesitamos tener un lugar en la vida donde irradiar las cualidades del Sol. Una forma de hacerlo es a través de la vocación. Por ello, la casa donde se encuentra el sol es un área de la vida muy importante, donde nos distinguiremos de alguna manera y donde podremos expresar esas cualidades. Los planetas en aspecto con el Sol representan energías que deberemos integrar en ese proceso de individuación. Por ejemplo, si el Sol está en aspecto con Urano, la persona deberá integrar y cultivar la creatividad y el sentido de la libertad, por ejemplo, a través de su profesión. Si está Júpiter en aspecto al Sol, probablemente la persona pueda desplegar sus potenciales en el área de la enseñanza o siendo guía de otros en cuestiones espirituales.
Para cultivar una individualidad sana, es necesario encontrar maneras constructivas de expresar la energía solar. En la observación de la carta de un niño, es importante tener en cuenta las características del sol para que podamos ofrecerles oportunidades para desarrollarlas, estando atentos a su propia búsqueda e intereses, para habilitar más que impedir, el desarrollo de las bases que le servirán para recorrer su propio camino de individuación.
Un Sol en Tauro tendrá habilidades artísticas, de contacto con la naturaleza, de trabajo corporal y disfrute. Un Sol en cáncer irradiará emocionalidad y cuidado hacia otros, capacidad de protección y contención. Un sol en virgo tendrá una habilidad para discernir, ordenar y tener una visión amplia de la realidad. Y así, cada signo proveerá diferentes cualidades a la persona, en el viaje que recorrerá cada uno.
El destino del viaje: el ascendente
El signo ascendente es una energía que se irá incorporando a lo largo de la vida. Es una energía que la persona irradiará naturalmente desde temprano, pero a lo largo de la vida tendrá que ir reconociendo en sí misma. En un principio, la energía del ascendente se presenta repetidamente en la vida de la persona, porque es una característica que viene a ser aprehendida, reconocida e integrada. Cuando somos niños no tenemos las herramientas suficientes para apropiarnos de esa energía, porque es necesario un tiempo de desarrollo y maduración.
Aunque es una energía que irradia naturalmente, muchas veces puede ocurrir que en el entorno más cercano del niño no le resulte sencillo expresarla, tal vez porque siente que genera rechazo en su entorno, o porque la siente como algo extraño a él. Esto es parte del viaje por el aprendizaje del ascendente.
Por ejemplo, un niño con ascendente en Leo, irradiará vitalidad desde pequeño o llamará continuamente la atención, aunque a veces sea de formas no tan agradables. Sin embargo, a veces puede sentir que alguien “desaprueba” este comportamiento, o tal vez sienta que siempre hay otro más visible que él, que llama más la atención. Una posible manifestación de ascendente en Leo es un niño que tiene hermanos mellizos, o un hermano que requiere más atención que él, por lo cual será desplazado del centro de atención de su madre. Con el tiempo, ese niño con altas capacidades de brillar entre otros, de ser centro de atención e irradiar vitalidad, siente que no tiene brillo propio. Será un aprendizaje de toda la vida el apropiarse de esa energía, de esa capacidad de centrar y organizar a otros, de irradiar vitalidad, obteniendo respuesta de los demás a través de su propio talento.
Para mencionar otro ejemplo, un niño con ascendente en escorpio probablemente se vea rodeado de situaciones y personas intensas. Desde pequeño puede empezar a rodearse de otros niños con conflictos y verse envuelto en cuestiones de poder, celos o envidias, entre sus compañeros, e incluso familiares. Es sano para un niño con ascendente en escorpio, crecer en un ambiente donde se puede comprender esa energía de altísima intensidad que él mismo porta y donde se le habilita tomar contacto y sostener sus conflictos internos, su sexualidad y los aspectos profundos, a veces oscuros o temidos.
Otro ejemplo podría ser un niño con ascendente en acuario, quien mostrará un especial interés en tener amigos. Seguramente será un niño que no se adapte fácilmente a las normas y esté constantemente probando límites (más que lo que normalmente lo hace un niño de cualquier configuración energética). Ese niño necesitará que se le habilite y fomente el desarrollo de su creatividad y que se lo anime a valorar sus diferencias respecto de los otros. Si se lo intenta encasillar o se lo quiere hacer parecer al resto, su camino en el viaje del ascendente será mucho más difícil, aunque sin dudas que éste es su camino y probablemente tenga que recorrerlo por sí mismo. Los padres no pueden “hacer” demasiado, aunque solo con la “comprensión”, el aporte será más que importante.
Características de aprendizaje y comunicación: Mercurio
También puede ser muy útil conocer las características de aprendizaje y comunicación del niño, representados por el planeta Mercurio. El signo, ubicación y aspectos de Mercurio, nos darán esta información. Por ejemplo, un niño con Mercurio en géminis y con aspectos blandos muy probablemente tendrá una enorme curiosidad y será alguien con mucha capacidad de aprendizaje, exploración y comunicación. Pero si Mercurio está en aspecto a Saturno probablemente encontrará algunas limitaciones en esta área y requerirá de mayor apoyo en su aprendizaje. Un niño con Mercurio en tauro aprenderá de forma pausada o lenta pero sólida. A un niño con Mercurio en Aries le costará ver diferentes puntos de vista, lo cual será más sencillo para Mercurio en Libra o en Acuario.
La carta como un todo
Cuando hablamos del Sol, o de la Luna, o del ascendente, o de Mercurio, estamos tomando las funciones separadas, aunque en la realidad esto no es así, porque estas funciones están siempre operando en conjunto. La carta es un mapa y a veces necesitamos tomar las partes para comprender aunque nunca debemos olvidarnos de elaborar la síntesis de todos los factores. Esto es algo que no puede hacerse mecánicamente
La consulta astrológica tiene como objetivo trabajar con toda la carta, y nos permite enfocarnos especialmente en el momento actual del niño, para comprender lo que le esté pasando. Si el niño tiene un tránsito de Urano o Plutón por el ascendente o en aspecto al Sol, sin dudas esas energías (que son transpersonales y que se integran más bien en la madurez que en la niñez) estarán teniendo un importante impacto en la vida del niño en ese momento.
Creciendo juntos
Muchos de los problemas de dificultades en los vínculos con los niños o las limitaciones que se les imponen, tienen que ver con que no se comprende realmente su estructura energética, y en el proceso de educación y desarrollo se corre el riesgo de bloquear o impedir el desarrollo de los talentos más profundos (aunque sin malas intenciones), por desconocerlos.
El niño que nace en una familia, no tiene cualquier mapa energético, sino que ese mapa está vinculado a los mapas natales de los demás integrantes de la familia.
A lo largo del artículo hemos tomado algunos factores de la carta del niño que nos pueden ayudar a comprenderlo mejor. Si queremos trabajar en nuestro vínculo con ellos, la consulta astrológica se enfocará en la “sinastría”, es decir, el análisis del vínculo entre las dos cartas (madre e hijo, por ejemplo). Ese análisis nos permite comprender aquellos aspectos que pueden ser los desafíos más importantes del vínculo, los aprendizajes que venimos a hacer juntos, etc.
Si queremos ir más allá, podemos tener en cuenta que los niños que nacen en una familia, también traen desafíos para todo el grupo familiar. Si en una familia un niño nace con ascendente en acuario, seguramente toda la familia tenga algo que aprender en relación a ser diferente, libre y creativo, o a romper estructuras rígidas o cristalizadas. Las casas que contienen especial información sobre cuestiones familiares son la 4, la 8 y la 12, y cuando hay planetas en ellas, son indicadores de temas que el niño tendrá que elaborar en relación a su familia.
Como hemos dicho a lo largo del artículo, el conocimiento que nos brinda la astrología no es automático ni puede ser encasillado en signos, planetas o casas. Es a través de la consulta astrológica que podemos realmente obtener y aprovechar la información que nos brinda el mapa natal.






