La Astrología no nació de la sola observación de los astros, sino también de la sorpresa del ego ante la diversidad humana y ante el sentimiento de su alteridad: ¿por qué yo soy así y no como aquel otro? (...) Solo llegamos a la Astrología a través de un sobrecogimiento, bastante cercano a una manifestación de naturaleza espiritual, luego, a través de un asentimiento, intuitivo e intelectual, en cuanto a la participación de cada ser en el orden cósmico y en la plenitud del universo.
Patrice Guinard
Este libro está dirigido a quienes quieren aprender Astrología y experimentarla en su vida; a quienes les interesa explorar este antiquísimo saber con ojos nuevos; a quienes notan que la realidad es demasiado compleja como para comprenderla desde lo racional solamente; a los de espíritu crítico y, sobre todo, a los que no temen hacerse preguntas profundas.
Nuestra motivación para escribirlo fue acompañar el proceso de aprendizaje de nuestros estudiantes. Y, para lograrlo, nos propusimos plasmar un hipertexto que recorriera los temas principales de la Astrología y que, al mismo tiempo, abriera ventanas hacia otras dimensiones del saber.
Para quienes se están adentrando en el fascinante universo astrológico, en nuestras clases o en otras formaciones, confiamos en que constituirá una puerta de acceso y, a la vez, un espacio donde imbuirse de conocimiento. Para nuestros colegas, esperamos que sirva de apertura a nuevas miradas y de entrada a futuras ampliaciones.
Una comprensión nueva
La Astrología es una disciplina muy antigua, que estudia, desde sus inicios, la relación entre los astros y las entidades que encarnan en la Tierra. La premisa sobre la que siempre se ha sostenido es la siguiente: “Lo que es arriba es abajo, y lo que es adentro es afuera”.
La Carta Natal representa, simbólicamente, la estructura energética del Ser. Por eso, decimos que todo lo que nos ocurre nos corresponde.
La concepción actual del ser humano como un campo vibratorio en continuo intercambio energético con lo que lo rodea (otros seres humanos, otras especies, el Planeta, el universo) implica una nueva manera de entender la vida. Y, en sincronía con esta complejidad que percibimos en forma individual y colectiva, está emergiendo una nueva Astrología.
La Astrología psicológica, cuyos principales referentes son Dane Rudhyar, Liz Greene, Richard Idemon y Stephen Arroyo, entre otros, se sostiene, principalmente, en los conceptos introducidos por Carl Jung, que incluyen el inconsciente colectivo, las imágenes arquetípicas, la sincronicidad, los tipos psicológicos y las dinámicas de luz y sombra. El trabajo de Jung parte de la certeza de que somos seres espirituales y sostiene que nuestro Ser se complementa con nuestro destino y nuestros vínculos, a través del mecanismo de proyección inconsciente (cuando vemos afuera características que no reconocemos en nosotros).
Los avances de la psicología transpersonal brindan nueva información acerca de la estructura de la psique, que incluye zonas misteriosas, aún sin descifrar. Esta búsqueda profunda hacia adentro impulsa, al mismo tiempo, un movimiento hacia afuera. Y, cuanto más profundo vamos, también más lejos llegamos, hacia lo colectivo y el universo.
¿Cómo se hace hoy Astrología desde el paradigma psicológico? Se estudian las partes de la Carta Natal, se formulan hipótesis acerca de las identificaciones fragmentarias en la conciencia (luces y sombras) y, junto con el consultante, se observa la dinámica entre esas partes. Esto ofrece un conocimiento acerca de cómo la persona experimenta las energías que le son propias.
El paradigma holístico
El holismo (del griego hólos ‘todo’, ‘por entero’, ‘totalidad’) es una posición metodológica y epistemológica que postula que los sistemas (sean físicos, biológicos, sociales, económicos, mentales, lingüísticos) deben ser analizados en su conjunto y no solo a través de las partes que los componen.
En comunión con la filosofía perenne —que diferencia entre materia, cuerpo, emociones, mente, alma y espíritu, para luego integrarlas en un todo—, si aplicamos este concepto a la Carta Natal, en cuanto sistema, advertimos que no es posible predecir su funcionamiento a través de su estudio por fragmentos: el todo es más que la suma de sus partes.
De hólos también deriva la palabra holotrópico, que significa ‘movimiento hacia la totalidad’. Y los nuevos avances de la psicología transpersonal afirman que la conciencia realiza un proceso de este tipo. Si decimos que la Astrología nos sirve de guía en el desarrollo y la evolución de la conciencia (en la comprensión de nosotros mismos desde los niveles más mundanos hasta los niveles más sutiles), entonces, su estudio también debe ser abordado holotrópicamente. Porque, si nos quedáramos en el análisis de las partes y de la dinámica entre ellas, no estaríamos abarcando nuestro objeto de estudio en toda su complejidad.
Pero, además, para hacer Astrología con un enfoque holístico, no podemos quedarnos solo en el estudio racional de los factores astrológicos. Si consideramos que el ser que nace en la Tierra encarna las energías que hay en el cielo en ese instante, estamos trabajando en un nivel simbólico que no es posible comprender desde la razón, porque requiere de una percepción metafórica. Esto implica la alquimia entre ambos hemisferios del cerebro; es decir, requiere salir de los límites de la mente racional.
Es más: desde la concepción holística, el ser que nace en un instante determinado no es solamente un fragmento del universo, sino que también contiene y refleja —bajo ciertas circunstancias— el Todo.
Este nuevo paradigma se está construyendo sobre las bases de disciplinas diversas, que convergen en una concepción renovada de los vínculos cielo/Tierra, espíritu/materia, adentro/afuera.
La psicología arquetípica de Carl Jung; la psicosíntesis de Roberto Assagioli; la Astrología humanística de Dane Rudhyar; la Astrología esotérica de Alice Bailey; la inteligencia vincular de Eugenio Carutti; el enfoque integral de Ken Wilber; la respiración holotrópica de Stanislav Grof; la Astrología arquetipal de Richard Tarnas; las terapias corporales, como la bioenergética; las prácticas de canalización de energía vital, como el reiki; el sistema energético humano y los chakras; las herramientas del counseling y del coaching ontológico. A todas estas escuelas aportan hoy los avances de la neurociencia, los modelos holofractales y cuánticos, la cosmometría y el campo unificado, que traen constataciones acerca de la relación entre la psique y el universo.
Desde este enfoque, el que observa es también lo observado. La conciencia simbólica nos permite interpretar nuestra vida como si fuera un sueño o una sincronicidad tras otra. Nos invita a mirar nuestra historia con nuevos ojos, a seguir las pistas del espíritu. Para desarrollar esta capacidad, debemos, primero, conectar con nuestros propios símbolos; de ahí que sea indispensable la disposición al autoconocimiento.
El centro del mandala
Toda Carta Natal es un mandala en cuyo centro está representada la totalidad del Ser sin fragmentaciones. Es lo que no tiene forma, es esencia pura, y podríamos decir que es esa parte del Ser que está en contacto con el universo o, mejor dicho, donde no hay diferencia entre el universo y el Ser. Si consideramos la conciencia como algo que refleja y contiene el Todo, y queremos percibir astrológicamente esa conciencia, entonces, tal vez, tengamos que acercarnos más hacia el centro de nuestro mandala natal para incluir estos niveles. No sería suficiente con estudiar lo que está en la periferia del mandala (los factores astrológicos por separado, su dinámica, su activación por tránsitos y ciclos, y sus Aspectos).
¿Cómo ir hacia el centro del mandala con los factores astrológicos como guía? Probablemente, tengamos que movernos en niveles vibratorios diferentes. ¿Cómo podemos comprender Júpiter como una vibración que contiene y refleja el sistema solar sin que deje de ser Júpiter? ¿Cómo cada uno de nosotros contiene el Todo y lo refleja sin dejar de ser quien es? ¿Dónde se diferencia, entonces, el Ser del universo o Júpiter del sistema solar? ¿Nos diferencia solo una ilusión, una forma de percibir la vibración?
Creemos que estamos frente a las puertas de un nuevo nivel de conciencia y comprensión, y, por lo tanto, ante una posible evolución de la forma en que observamos astrológicamente: un nuevo paradigma astrológico. Es desde este nuevo nivel de conciencia que podemos percibir el mundo de otra manera.
¿Será que está evolucionando la conciencia que se manifiesta tanto en nosotros como en la Tierra? ¿O será que ahora estamos pudiendo percibir niveles que siempre existieron y no podíamos captar? ¿Hay una conciencia que evoluciona o una que es inalterable y lo que evoluciona es nuestra posibilidad de captarla? ¿Cómo juega la Astrología en la evolución de la conciencia o en la captación de niveles más profundos y sutiles de percepción?
Cuando cambiamos la manera de percibir el mundo, aparece una dimensión vincular en la que se hace evidente que somos en vínculo y que la concepción del yo que tengamos tendrá mucho que ver con los vínculos en los cuales estamos involucrados. Somos una misma esencia manifestada de diferentes maneras. Cada Carta Natal representa el mapa de cómo esa esencia está imbricada con todas las demás. Fundamental es darnos cuenta de que el otro es mi afuera tanto como yo soy el afuera del otro. La Carta Natal, entonces, es un mapa tan complejo como la vida misma.
Como dice Eugenio Carutti, la conciencia promedio de la humanidad parece encontrarse limitada a cierto nivel de percepción autorreferencial (Cáncer-Leo en el simbolismo astrológico), en el sentido de que los seres humanos nos creemos una especie muy singular. La Carta Natal es mi Carta, y, desde esta concepción, a veces, se pretende forzar la Astrología para que responda a las conveniencias del ego.
La estructura de un fractal
AstroHología pretende ser un aporte en el camino que nos lleve a percibir en forma sistémica y vincular (Virgo-Libra), es decir, una percepción que evidencie que los humanos (y todos los demás seres) formamos parte de sistemas dentro de sistemas y que el otro es un legítimo otro, tal como cada uno de nosotros es un legítimo yo en inexorable vínculo; un yo que no es poseedor de una Carta Natal, sino que se percibe a sí mismo en proceso, en interacción con otros procesos.
AstroHología es la Astrología que puede percibirse si nuestra conciencia se alinea con el centro del mandala, cuando se promueve la presencia, la aceptación, la vitalidad, la integridad, la fluidez. Es casi la antítesis del uso general de una Astrología que busca controlar el presente, adivinar el futuro y justificar el pasado. Es una invitación a transformarse a partir del estudio de la Astrología, en lugar de pretender transformarla para beneficio de nosotros.
La estructura de esta obra emula un fractal: cada una de sus partes refleja el todo. En este primer volumen, compuesto por los doce capítulos, abordamos la Carta Natal en toda su complejidad intrínseca. Realizamos un recorrido por sus diferentes componentes: los Signos, los Planetas, los Ascendentes, las Casas y los Aspectos. Hacemos una exploración de cada una de estas partes, sin perder de vista el sistema en el cual están inmersas, y realizamos el ejercicio mental de comprender que cada elemento refleja la totalidad. Los recuadros en las páginas son ventanas que ayudan a abrir la mirada y a tomar conciencia de la vinculación de los distintos fragmentos entre sí.
Abordamos también las manifestaciones psicológicas a través del estudio de las polaridades zodiacales, de las polaridades transpersonales y de las dinámicas de luz y sombra. Efectuamos la descripción de las fuerzas transpersonales que nos desafían a vivir más allá del ego y de la dimensión personal, reconociéndonos como parte de un gran océano cósmico de vibraciones densas y sutiles, sin preferencia de unas sobre otras. Hacemos una descripción detallada sobre las profundidades del inconsciente manifestado en la Casa XII. Y, finalmente, analizamos la Carta Natal de un personaje famoso, como una forma de aplicar lo visto a lo largo del libro.
En la edición impresa, las páginas siguientes presentan gráficamente la Carta Natal y sus componentes: Signos, Casas, Planetas y Aspectos.
Ver estas páginas en la edición original →El mandala del Ser
La Carta Natal es un gráfico donde están representadas las posiciones que, en el instante de un nacimiento, ocupan los Planetas del sistema solar (vistos desde el lugar donde nace la persona). La Carta incluye los Planetas en Signos y en Casas, así como las relaciones entre Planetas, los Aspectos.
SIGNOS
Los Signos son las doce vibraciones que conforman el Zodíaco. Se trata de las diferentes frecuencias que va tomando la energía en un orden natural. Pueden compararse con las vibraciones de las notas musicales o con los colores del arco iris. La Carta Natal muestra en qué Signos estaban los Planetas en el momento en que nació la persona.
PLANETAS
Planeta significa ‘viajero’. Se denominan así los cuerpos celestes que se mueven a través de las constelaciones. Para la Astrología, también el Sol y la Luna entran en esta definición porque recorren el cielo si se los observa desde la Tierra. Cada uno de ellos representa una función psicológica particular.
CASAS
Las Casas son las doce áreas en las que está dividida la Carta Natal; representan los ámbitos de experiencia de la persona. Por ejemplo: el área de los recursos, el área de la pareja, el área de la comunicación, el área de la profesión.
ELEMENTOS
Fuego, Tierra, Aire y Agua son los cuatro Elementos que dan sus cualidades a los Signos zodiacales. Cada Elemento tiene tres Signos que le corresponden. Son de Fuego Aries, Leo y Sagitario; de Tierra, Tauro, Virgo y Capricornio; de Aire, Géminis, Libra y Acuario; de Agua, Cáncer, Escorpio y Piscis. Toda Carta Natal posee un balance de Elementos propio, que proporciona información sobre las tendencias perceptivas de la persona.
RITMOS
Los tres Ritmos son Cardinal, Fijo y Mutable. Estos representan las modalidades de los Signos y conforman tres cruces: la cruz Cardinal, compuesta por Aries, Libra, Cáncer y Capricornio; la cruz Fija, Tauro, Escorpio, Leo y Acuario, y la cruz Mutable, Géminis, Sagitario, Virgo y Piscis. Relacionan los Signos con el ciclo de la naturaleza.
ASCENDENTE
Así se denomina el Signo que se encuentra en el punto donde el horizonte corta la eclíptica hacia el Este, en el instante en que nacemos. Marca el inicio de la Casa I y, así, determina el resto de las Casas. Representa la cualidad que la persona tendrá que aprehender y expresar a lo largo de la vida. Hacer consciente la energía del Ascendente es uno de los grandes desafíos en el camino a la expresión plena del Ser.
ASPECTOS
Los Aspectos son los vínculos que se dan entre Planetas en una Carta Natal determinada. Están representados por líneas que unen los Planetas en cuestión. Se pueden clasificar, en primera instancia, en Aspectos tensos (habitualmente, se muestran con líneas rojas) y en Aspectos fluidos (con líneas azules). Los Planetas aspectados se modifican uno al otro y su interpretación brinda información sobre las dinámicas psíquicas internas de la persona.
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